FORT MYERS, Florida - Dicen los expertos que la clave de ponerse más viejo es continuar aprendiendo en el camino. Más viejo, más sabio.

Y, en ocasiones, aprendemos algo sobre nosotros mismos.

"Estoy más viejo", dijo el dominicano Manny Ramírez, que cumplirá los 36 años de edad el 30 de mayo y que ya tiene algunas canas.

"Lo importante es ser más viejo y más inteligente. Mientras más edad, más sabiduría adquieres."

Frente a su casillero en el clubhouse de los Medias Rojas en el City of Palms, Ramírez expresó algunos pensamientos. Como uno de los jugadores que más tiempo lleva con Boston, Ramírez ha vivido mucho en este equipo. Y en este momento muy poco común, el quisqueyano estuvo dispuesto a hablar de muchas cosas.

Ramírez dijo que aprendió mucho durante sus entrenamientos en la temporada baja en el centro Athletes' Performance en Arizona-donde entrenó junto a los compañeros Kevin Youkilis y Dustin Pedroia-y se dio cuenta de que podía trabajar de una forma más inteligente.

"Lo que hacía antes estaba bien, pero era demasiado", dijo Ramírez. "Antes, entrenaba cuatro, cinco veces a la semana. Ahora lo hice de tres a cuatro veces por semana. Mientras más viejo, más inteligente."

Ahora Ramírez tiene nuevo modo de entrenamiento y nueva dieta para acompañar su actitud más sabia.

"No corrimos tanto, ni hicimos tanto cardio", dijo Ramírez, que notó que se corrió durante unos 20 minutos en un entrenamiento normal en Arizona. "Pero las sesiones eran de unas dos horas. Lo más importante es hacer los ejercicios de la manera correcta, porque a veces haces los ejercicios correctos, pero los haces mal."

El toletero de Boston también aprendió a comer mejor.

"Me limito a lo verde", dijo Ramírez. "Todo lo que es verde es bueno. Me siento más liviano, más rápido."

Ahora Ramírez corre con el compañero Alex Cora, que se confunde cuando el dominicano se le va adelante.

"Es increíble, sin querer ya estoy delante", dijo Ramírez.

El jardinero de Boston dijo que recientemente ha aprendido sobre la meditación y el pensamiento positivo. En el pasado siempre tenía puesto unos audífonos, pero ahora es un libro que lleva el dominicano consigo siempre. El último se llama, "The Secret" (El Secreto). El popular libro habla del concepto del pensamiento positivo, que "los pensamientos positivos de uno atraen riqueza, salud y felicidad."

Ramírez se ha convertido en un discípulo de dichos conceptos.

"Me gusta. No tengo que leer un libro completo para saber de qué se trata. Se trata de esto", dijo Ramírez, señalando la cabeza. "Se trata de lo que uno quiere. Si te digo que quiero llevarte a mi casa y prepararte una buena carne, pues ya lo sabrás. Porque se trata de que si piensas positivo, lo positivo te llegará. Hacer que las cosas sucedan para ti. De eso se trata. Si te dices, 'ah, estoy cansado', vas a seguir cansado. Eso es."

Ramírez llega a esta temporada-su número 16 en Grandes Ligas-a apenas 10 jonrones de la marca de 500. Con promedio de más de 32 bambinazo por campaña, conectó apenas 20 en el 2007, su total más bajo desde que dio 17 en 1994, jugando en apenas 91 partidos. Sus otros números ofensivos también sufrieron en comparación con sus promedios de por vida. Su promedio de .296 fue 16 menos que el de su carrera, 313. El slugging (4.93 comparado con .593) y el porcentaje de embasarse (.388 vs. .409) también bajaron.

Además de mantenerse en salud, Ramírez dijo que se ha propuesto metas específicas para el 2008 en cuanto a los números individuales. Pero, por ahora, no las quiere revelar.

"Te lo digo al final de la temporada", dijo Ramírez. "Nunca me había puesto metas en mi carrera. Pero a veces es bueno hacerlo, porque te pone a enfocarte y ahí realmente sabes lo que quieres. Este año será la primera vez. Me gusta."

Ahora a Ramírez le encanta leer, diferente a su infancia.

"Lo único que hago es leer, leer, leer", dijo Ramírez. "Me encanta. No he terminado (el libro que tiene ahora), pero no hace falta completarlo. Me encanta. Ya sé de qué se trata."

"El compartir con mi tío y llevarlo a todos lados conmigo, él siempre me dice, 'cuando tengas tiempo, cuando está matando el tiempo, cuando no tengas nada que hacer, consíguete un libro y empieza a leer.'"

Ramírez también dice que fue su tío que lo introdujo al mundo del mundo de la meditación y el yoga.

"Hay que reflexionar sobre lo que hiciste en el día. Yo digo, 'Déjame penar qué hice y cómo lo puedo mejorar.' Eso es algo que aprendí. A mi tío le gusta el yoga. Hace yoga y medita. El año pasado empecé a hacerlo con él, pero no mucho al principio porque era difícil. Entonces, en la temporada baja empecé a hacerlo con él, además de leer. A veces, en vez de perder el tiempo escuchando música y otras cosas, leo."

Al principio Ramírez no sabía si realmente le iba a gustar sus nuevas actividades.

"Todos los hermanos (de mi tío), lo hacen en Nueva York", dijo Ramírez. "Al principio dije, 'Oh, ustedes están locos'. Es difícil porque te están enseñando a ti mismo, porque tienes dinero y ahora tiene saber hacia dónde quieres ir."

Y luego Ramírez se enfocó en la vida fuera del béisbol.

"Todo esto aquí-el béisbol-es como una fantasía", dijo Ramírez. "Cuando abandonas el juego, abandonas eso. Empiezas a vivir la vida cuando te retiras, tu vida de verdad."

"(Jugaré) cuatro o cinco años más. Sí, ¿por qué no? Estoy listo (para este año)."

Ramírez reflexionó sobre la temporada del 2007 de los campeones Medias Rojas.

"Cada vez que ganas en Boston, es especial, porque allá se vuelven locos. Les encanta eso y son los mejores fanáticos del mundo. Cuando estamos en la ruta, es como si fuéramos local. Hay más fanáticos de tu lado. Es buenísimo, nos siguen por todos lados."

Ramírez no contempla el retiro en un futuro cercano, pero sí hace planes para ese momento.

"No, ahora mismo no", dijo el dominicano. "Mi meta principal para cuando me retire será ver crecer a mis hijos. Quiere enseñarles sobre la vida. El béisbol es bueno, pero..."

Ramírez dijo que sus hijos fueron parte de la razón por la cual donó su Lincoln Continental de 1967 para recaudar fondos para el Franciscan Hospital for Children en Boston. Aunque es un aficionado de los autos clásicos, Ramírez dijo que no fue difícil desprenderse del carro.

"De verdad que no, porque mandé a hacerlo para mi papá, y luego a él no le gustó tanto porque era tan grande", dijo Ramírez. "Lo manejamos un par de veces, pero luego dijimos, 'Bueno, si no te gusta el carro, vamos a donarlo a una buena causa'. Entonces, lo donamos a un hospital en Boston. Y sobre todo porque es un hospital pequeño y los niños necesitan esa ayuda."

"Uno no puede quejarse. Ganas tanto dinero y tus hijos tienen salud. Tienes todo."

Más viejo, más sabio. En mejor forma. Enfocado en las metas. Podría ser el 2008 una temporada interesante para Ramírez-y también para los pitchers de la Liga Americana.