NUEVA YORK -- La velocidad ha sido la tarjeta de presentación de Everth Cabrera en sus cinco años de carrera en las mayores, pero nunca como en esta temporada ha brillado tanto con el bate, y ese rendimiento es lo que le ha permitido convertirse en el primer pelotero de posición de Nicaragua en ser seleccionado a un Juego de Estrellas.

Después de liderar la Liga Nacional con 44 bases robadas la temporada anterior, el torpedero de los Padres de San Diego marca el paso con 34 en esta campaña.

Pero llegó a la pausa del clásico de verano con promedio ofensivo de .291, muy por encima de sus habituales números. Su mejor promedio en una campaña se remonta a 2009, su primer año en Grandes Ligas, cuando bateó para .255.

El secreto del repunte se debe a dos facetas en las que este bateador ambidiestro decidió poner el énfasis apenas terminó la campaña de 2012.

Lo primero fue mejorar su desempeño desde la derecha, en la que su promedio fue un magro .195, así que pasó el receso de invierno tomando una infinita cantidad de turnos para mejorar su swing desde esa mano.

Y lo otro fue ser más estudioso del juego, dedicando una mayor cantidad al estudio de vídeos y reportes de los lanzadores rivales.

"Toda esa disciplina, un enfoque diferente, con un trabajo arduo me ha permitido conseguir estar en un Juego de Estrellas", dijo Cabrera.

A sus 26 años, Cabrera se suma a los lanzadores Dennis Martínez (1990-92, 1995) y Vicente Padilla (2002) en lo que es ahora un trío de nicaragüenses seleccionados para un clásico de mitad de temporada.

"Estoy bien emocionado, es un momento increíble, representando a mi país y a mi organización de los Padres. Estoy impaciente para que llegue ese momento que me tocará mañana (martes)", dijo.

"Al mismo tiempo es una responsabilidad, esto me motiva a seguir trabajando cada día para seguir mejorando. Es una motivación súper extra. Ya me siento en este nivel y me gustaría venir el año que viene y varios más".

El momento cumbre de su carrera, sin embargo, se ha visto manchado luego que su nombre fue vinculado al escándalo de Biogenesis, la clínica de Miami que presuntamente distribuía sustancias para mejorar el rendimiento a peloteros. Los implicados se exponen a sanciones y suspensiones que podrían ser anunciadas en las próximas semanas.

Cabrera ha negado los lazos de manera vehemente. El martes declinó responder a preguntas sobre el tema.

Su objetivo en la segunda mitad es terminar por encima de .300.

"Mi objetivo es seguir superándome. No me conformo con un Juego de Estrellas, quiero estar en este alto nivel por muchos años".