Los JMV de Piratas: Dick Groat, Barry Bonds y Andrew McCutchen. (AP)

PITTSBURGH -- Barry Bonds dedicó parte de la mañana del lunes a recorrer Pittsburgh, sorprendido por la forma en que ha cambiado la ciudad desde hace más de dos décadas, cuando dejó las filas de los Piratas para incorporarse a San Francisco, romper el récord de jonrones y hundirse en un mar de controversia.

El ex toletero pasó junto a su antiguo apartamento en los suburbios del oeste de la ciudad, y recorrió la costa norte, remodelada, donde el antiguo Three Rivers Stadium ha sido reemplazado por el reluciente PNC Park.

La transformación no se ha limitado a los edificios de la ciudad. Después de 21 años, parece que han comenzado a sanar algunas heridas que dejó la abrupta partida de Bonds.

Una mezcla de vítores y de abucheos recibió Bonds, al participar en una ceremonia en la que se le entregó a Andrew McCutchen su premio al Jugador Más Valioso del 2013 en la Liga Nacional. Bonds fue el último Pirata que se alzó con ese premio en 1992.

Ese fue el segundo de los galardones al Más Valioso que cosechó Bonds a lo largo de su carrera.

De pie junto a McCutchen, Bonds saludó a los espectadores que llenaban el graderío, y pareció disfrutar su primera aparición pública junto con el club con el que jugó de 1986 a 1992 antes de marcharse a los Gigantes como agente libre.

"Se siente bien volver al lugar donde comenzó todo", dijo Bonds. "Pasamos algunos grandes momentos aquí".

Luego, Bonds ocupó su localidad y observó el juego que los Piratas ganaron a los Cachorros de Chicago.

El ex pelotero de 49 años, dijo que estaba feliz de regresar al sitio donde empezó su carrera y felicitó a los actuales jugadores por revivir el interés de la ciudad en el béisbol luego de dos décadas de muy malos resultados.