Josh Byrnes. (AP)

Mientras se acumulaban las derrotas y era más evidente que los Padres de esta campaña no iban a ser una sorpresa, sino un equipo que no iba a despegar, la interrogante no era si llegarían cambios de personal durante la temporada.

La interrogante era cuál puesto de alto rango sería afectado.

¿Sería Phil Plantier otro de los coaches de bateo que pagarían los platos rotos por un equipo que no produce?

¿Sería Bud Black otro de los managers culpables por un roster que no rinde?

¿O sería que los Padres buscarían hacer ajustes en su cuerpo de operaciones de béisbol?

Al final decidieron modificar su grupo directivo, despidiendo al gerente general Josh Byrnes después de 75 partidos de otro año decepcionante.

"En lo que va de la temporada", expresó el presidente y jefe ejecutivo de los Frailes, Mike Dee, por medio de un comunicado, "los resultados en el terreno han sido mixtos y definitivamente no han cumplido con las expectativas".

Nunca es fácil tomar una decisión de esta magnitud, porque es reconocer públicamente que la situación no resolverá rápidamente.

Pero con la fecha límite de cambios a casi un mes, un equipo que estará entre los vendedores necesitaba hacer cambios en el puesto de gerente general si tenía dudas acerca de Byrnes como la persona indicada para tomar decisiones clave.

Cuando Byrnes fue despedido por los D-backs en el 2010, la decisión lucía algo impulsiva de parte de los dueños de Arizona. Byrnes había comenzado una extensión de contrato de ocho años y había recibido acciones en el equipo. Pero el apostar por A.J. Hinch como manager fue una decisión que no fue bien recibida y al final no dio muchos resultados. Byrnes perdió su puesto apenas tres años después de que los D-backs estuvieron cerca de avanzar a la Serie Mundial.

Esta vez no hubo mucha evidencia que demuestrara que los Padres no tuvieron paciencia.

El historial de Byrnes con San Diego será definido principalmente por el cambio del 2011 que envió a Mat Latos a los Rojos por los cubanos Yasmani Grandal y Yonder Alonso, el dominicano Edinson Vólquez y Brad Boxberger. Después de dos temporadas y media, es imposible negar que el canje ha favorecido más a los Rojos.

El historial de extensiones -- incluyendo a Carlos Quentin, Cameron Maybin, Cory Luebke, Nick Hundley y Jedd Gyorko -- también ha sido dudoso. Además, los Padres perdieron su mejor oportunidad de adquirir piezas de alto valor a cambio de Chase Headley después de que éste surgió en el 2012 -- una actuación ofensiva que no ha podido repetir.

Las decisiones en el béisbol son mejor analizadas observando todo el panorama, pero los resultados sobre el terreno bajo Byrnes no han sido buenos:

2011: 71-91
2012: 76-86
2013: 76-86
2014: 32-44 (antes de la acción del lunes)

Ahora llega un momento interesante, porque los Padres contarán con el dominicano Omar Minaya, junto a Fred Uhlman Jr. y Hinch como gerentes generales interinos para tomar decisiones que decidan el destino de la franquicia.

Ese grupo tiene una gran tarea por delante, con Quentin, Headley, Huston Street e Ian Kennedy posiblemente disponibles en el mercado de cambios. También existe la posibilidad de que se explore el valor que tenga Andrew Cashner, quien le daría un perfil totalmente diferente al mercado de pitcheo (aunque Cashner está bajo contrato hasta el 2016, esa maniobra podría ser demasiada agresiva).

Los Padres deberán ser firmes en aquel aspecto, porque el actual mercado les permitirá a los pocos vendedores ser agresivos en lo que pidan a cambio. Es otro motivo por el que la búsqueda del reemplazo permanente de Brynes será rápida y que ocurriría durante esta temporada.

Los Padres concluyeron una semana llena de emociones con una dura decisión. Pero los malos resultados son una muestra de que los problemas van más allá de cómo está compuesta la alineación o la metodología de las prácticas de bateo. Un conjunto estancado por tanto tiempo debía hacer un cambio para seguir adelante y avanzar.